Después de beber agua de un manantial de montaña, el guardia de seguridad de un banco, Seok-hyeon (Ryu Seung-ryong), descubre que puede mover objetos con la mente. Mientras tanto, su hija Roo-mi (Shim Eun-kyung) a la que abandonó cuando era pequeña lucha por salvar su restaurante de pollo frito contra una compañía de la construcción que la quiere desahuciar.
Yeon Sang-ho se pierde entre géneros y acaba firmando una comedia demasiado inocente y edulcorada, tiene sus momentos y sirve para pasar una tarde divertida pero el regusto que deja es de idea desaprovechada.