Dirección ambiciosa y muy conseguida de Lord y Miller, con un gran ingenio para plasmar la ingravidez y el aislamiento.
Excelente fotografía de Greig Fraser, que destaca por su manejo de la luz y las texturas en el vacío cósmico.
Inspirada música de Daniel Pemberton, que utiliza sonidos orgánicos e inusuales para ambientar la aventura.
Ryan Gosling cumple con creces como el profesor Grace, capturando el punto irónico y sabiondo del personaje de Andy Weir.
Sandra Hüller le da mucha fuerza a su personaje, defendiendo con solidez un rol complejo.
El personaje de Rocky es lo mejor de la película: su diseño y los efectos especiales dotan al alienígena de un realismo asombroso.
La química "buddy movie" entre Grace y el alienígena funciona a la perfección y es el auténtico motor emocional de la cinta.
Guion inteligente que sintetiza la ciencia ficción para el gran público pero decepciona a puristas que buscaban el rigor matemático y los detalles técnicos de la novela.
La estructura de flashbacks y el tono humorístico dividen: para unos mantiene el optimismo y para otros corta en seco cualquier atisbo de drama.
El final genera debate: conmovedor y esperanzador en su mensaje de cooperación, pero criticado por sentirse más acelerado respecto a la novela.
El ritmo narrativo general se ve lastrado por una duración excesiva.
A pesar del esfuerzo de Hüller, la trama de los personajes en la Tierra carece de la misma garra e interés que la historia en la nave.
El guion peca de masticarle demasiado las cosas al espectador.