Propuesta muy personal con una clara intención autoral y una mirada crítica hacia la sociedad actual.
La idea central es potente, mezclando terror conceptual y sátira social de una forma muy poco convencional.
Varias de sus imágenes y situaciones tienen fuerza visual.
Su estilo experimental, de ritmo pausado y contemplativo, resulta hipnótico para unos y muy aburrido para otros.
El cambio de tono en la segunda mitad divide al público entre quienes creen que enriquece la cinta y quienes sienten que la rompe.
El mensaje sobre la indiferencia de los privilegiados frente a la tragedia ajena divide: para unos es una crítica brillante y para otros un simbolismo de brocha gorda.
Diálogos poco naturales o deliberadamente artificiales que pueden sacarte de la historia.
Sensación de repetición que provoca estancamiento en varias escenas.
Exceso de experimentación formal que acaba perjudicando la narrativa.
Personajes deliberadamente fríos, planos e inexpresivos que dificultan cualquier conexión emocional.
Abraza el feísmo estético y se acerca más a una videocreación que a una película de cine convencional.
Tono esquivo y surrealista que puede provocar desconexión total en parte del público.
Guion fragmentado a cinco manos, con sensación de ideas inconexas y poco desarrolladas.
Final poco resolutivo que no remata las ideas planteadas y refuerza la sensación de ejercicio de estilo vacío.