Entretenimiento puro y desenfadado que sabe reírse de sí mismo y del género de tiburones.
La fotografía y el diseño de los escenarios inundados logran una buena atmósfera con unos efectos visuales que cumplen.
El ritmo es ágil y va directo a lo que importa, sin meter tramas aburridas de relleno.
Las escenas más delirantes, como el parto en pleno caos o las peleas cuerpo a cuerpo, son lo mejor de la cinta.
La mezcla de humor disparatado con momentos de terror serio no termina de convencer a todo el mundo.
Las comparaciones con "Crawl" (Infierno bajo el agua) son inevitables: para unos es más divertida, para otros mucho más irregular.
Personajes planos que toman decisiones absurdas solo para que la trama avance hacia el siguiente ataque.
Fallos de montaje y de continuidad muy evidentes en varias de las escenas de acción principales.
El guion está repleto de diálogos absurdos y situaciones forzadas que rompen cualquier atisbo de credibilidad.
La resolución no arriesga nada, repitiendo los mismos esquemas y clichés vistos mil veces en el género.