La prensa y el público mantienen una tendencia positiva hacia esta adaptación, definida mayoritariamente como una película cálida, tierna y emocional. El consenso destaca la profundidad de sentimientos al tratar el duelo y la soledad, elogiando la interpretación de Sally Field por su carisma y naturalidad. No obstante, la obra genera división en cuanto a su ejecución; algunos sectores la consideran reconfortante y honesta, mientras otros la califican de insulsa, predecible y limitada por clichés manoseados. La inclusión del pulpo como nexo narrativo es un elemento distintivo que genera tanto curiosidad como escepticismo. Aunque se critica cierta melosidad y una estructura narrativa sencilla, la percepción general describe una experiencia cinematográfica agradable y fácil de digerir que logra conmover mediante las conexiones humanas y sus sentimientos benévolos.