Thriller minimalista que consigue buen suspense con muy pocos elementos, recuerda a la película 'Locke (2013)'.
Rosamund Pike y Matthew Rhys sostienen bien la tensión con sus sólidas interpretaciones.
Narrativa en tiempo casi real que intensifica la sensación de urgencia y angustia.
Sus ajustados 80 minutos de duración son un acierto total.
El trabajo vocal de la hija (a la que solo escuchamos por teléfono) consigue transmitir una desesperación constante.
Estudio psicológico sobre la moralidad y la sobreprotección infantil: hasta dónde llegarían unos padres para proteger a su hija.
Ritmo irregular y momentos donde la tensión se diluye pese a la premisa urgente.
Desarrollo muy limitado de personajes fuera de la pareja protagonista.
Sensación de falsedad en algunas escenas dentro del coche, con uso evidente de decorados o pantalla.
Algunos diálogos resultan poco creíbles y parecen forzados para que la historia avance.
Algunas decisiones en el diseño de sonido están muy exageradas (especialmente en las escenas telefónicas), rompiendo el realismo de la situación.
Giro brusco de la trama: arranca como un thriller realista y de repente cambia hacia el terror sobrenatural y el folclore, algo poco creíble y muy decepcionante.
El final ambiguo quería ser inquietante pero resulta abrupto y anticlimático.