Regreso de Sam Raimi con un estilo reconocible en una interesante mezcla de survival, comedia negra y terror psicológico.
Interpretaciones sólidas de Rachel McAdams (carismática) y Dylan O'Brien (convincente).
Ritmo ágil que mantiene el interés durante todo el metraje.
La banda sonora de Danny Elfman aporta un tono juguetón y perverso.
Ácida sátira corporativa que disecciona con mala leche el capitalismo y el machismo.
Violencia física y momentos gore marca de la casa.
Uso de clichés del género que para algunos es homenaje y para otros una clara falta de originalidad.
El giro final divide entre quienes lo consideran ingenioso y quienes creen que pierde fuerza y se siente apresurado.
Guion irregular con algunos diálogos poco inspirados.
Personajes secundarios planos y poco desarrollados.
Cambios de tono entre comedia y terror que en ciertos momentos rompen la tensión.