La vida de Igor, un adolescente belga, transcurre sin sobresaltos. Trabaja como ayudante de mecánico y vive al margen de cualquier principio moral: roba con naturalidad y colabora con su padre, Roger, un hombre déspota que se aprovecha de inmigrantes ilegales, a quienes ofrece alojamiento y un trabajo precario en la construcción de la propia casa donde viven.