Veinte años después de dejar su puesto como asistente en la revista Runway, la respetada periodista neoyorquina Andy Sachs regresa inesperadamente a la editorial Elias-Clarke al ser contratada por su propietario, Irv Ravitz, como editora de reportajes. Esta decisión se toma de forma unilateral y a espaldas de Miranda Priestly, quien atraviesa una grave crisis de reputación tras elogiar una marca vinculada a la explotación laboral