Mamá (China Zorrilla) tiene ochenta y dos años y su hijo Jaime (Eduardo Blanco), cincuenta. Él tiene esposa, dos hijos, casa, dos autos y una suegra a su cargo. Mamá se las arregla sola y afronta la vejez con dignidad. Sin embargo, un día la empresa para la que trabaja Jaime lo despide por ser uno de los empleados mejor pagados, obligándolo a tomar decisiones drásticas al no poder mantener el nivel de vida que llevaba.