Ritmo trepidante y frenético que mantiene la tensión constante sin dar respiro.
Ofrece entretenimiento ágil y disfrutable, sin grandes pretensiones artísticas.
Dirección efectiva de Bekmambetov, priorizando el espectáculo y manteniendo el pulso.
Estética "screenlife" inmersiva con innovador montaje y diseño visual.
Opinión dividida sobre las interpretaciones de Chris Pratt y Rebecca Ferguson.
El guion tiene agujeros, desaprovecha una premisa potente, volviéndose predecible y poco original.
Aborda la IA de forma superficial, desaprovechando dilemas éticos profundos.
Pese a ser entretenida, es percibida sin grandes méritos artísticos ni calidad excepcional.
La historia carece de originalidad, es predecible y utiliza una estética ya habitual en el género.
El desenlace y los giros finales se perciben forzados, absurdos y no tan redondos.