Una propuesta muy ambiciosa que logra conectar tres épocas distintas de manera acertada.
La banda sonora de Thomas Newman envuelve muy bien la historia.
Kate McKinnon brilla especialmente; su actuación en la trama futurista destaca por encima del resto.
Visualmente es impecable.
Ha dividido mucho a la crítica: unos aplauden lo ambicioso del proyecto y otros no le perdonan lo fallido de su ejecución.
Su mensaje central sobre el ciclo de la vida, el amor y la muerte da bastante pie al debate.
Los personajes están tan poco desarrollados que cuesta mucho conectar o empatizar con ellos.
Las transiciones entre las distintas épocas se sienten bastante torpes.
El guion acaba resultando bastante blando y demasiado simple.
Andrew Stanton (director de joyas como WALL-E o Buscando a Nemo) vuelve a tropezar fuera de la animación, le falta alma, identidad y personalidad propia.
Tiene un ritmo muy irregular que termina pasándole factura y dificulta entrar de lleno en la historia.
Peca de ser demasiado azucarada; se echa en falta un conflicto de verdad que logre mantener la tensión.
El clímax no está a la altura, dejándote con un desenlace bastante flojo y poco satisfactorio.
Cuando intenta ponerse filosófica, el mensaje se vuelve redundante y su resolución se queda demasiado en la superficie.
Los 90 minutos limitaron muchísimo el éxito en su desarrollo, tanto tramas como personajes.