Cuando Arthur Curry (Jason Momoa) descubre que es mitad humano y mitad atlante, emprenderá el viaje de su vida en esta aventura que no sólo le obligará a enfrentarse a quién es en realidad.
Aquaman es otro decepcionante blockbuster al estilo Transformers que peca de un CGI totalmente excesivo repleto de innecesarias florituras y de una trama plana, sosa, absurda y previsible a la que le sobra más de media hora de relleno inútil..., cine palomitero sin sustancia para la hora de la siesta.