La última casa, dirigida por Louis Leterrier, recibe una acogida mayoritariamente negativa de la crítica, mientras que el público ofrece una valoración más dividida. Se valoran la atmósfera y el retrato de la supervivencia familiar, pero predominan las críticas a un desarrollo aburrido, numerosos agujeros de guion y un tercer acto decepcionante. Entre el público, algunos encuentran un entretenimiento aceptable pese a sus fallos, mientras otros consideran que la película desaprovecha por completo una premisa prometedora.