Tonya Harding fue la primera mujer estadounidense en completar un salto de triple axel en competición en patinaje sobre hielo pero el éxito no siempre estuvo acompañado de felicidad en su vida personal.
Cuando la realidad supera a la ficción, una increible historia con extravagantes personajes que hubieras perjurado que no pueden ser reales, la película lo narra todo sin tapujos y tiene esos momentos surrealistas que me han recordado a Fargo (1996) de los hermanos Cohen, sin duda me huelo el Oscar para Margot Robbie y Allison Janney, lo merecen.