Bretaña, año 117 de nuestra era. Un grupo de soldados romanos lucha por salvar sus vidas después de que la legión se vea mermada tras un ataque de la guerrilla local.
Centurión de Neil Marshall, no es una película que deba tomarse demasiado en serio. Su principal virtud está en lo visual: una fotografía cuidada y una banda sonora que acompaña correctamente. Donde realmente destaca es en su violencia, cruda y contundente, marca de la casa del director.
Por desgracia, todo lo demás queda muy por debajo. El guion es torpe y la trama está plagada de situaciones absurdas y poco creíbles, lo que acaba lastrando el conjunto.