Michèle Leblanc (Isabelle Huppert), una exitosa ejecutiva de una empresa de videojuegos, busca venganza tras ser violada en su propia casa por un intruso.
Verhoeven lo borda consiguiendo un ambiente frio, retorcido y morboso que recuerda mucho al de Instinto básico (1992), la película te mantiene atento y Huppert esta que se sale, pero al final todo acaba perdiéndose entre tanta perversión.