Thomas, de 80 años, relata su infancia y madurez a través de una serie de flashbacks y secuencias oníricas. Thomas cree que al nacer le arrebataron una vida mejor; tras el incendio de un hospital, recuerda vívidamente haber sido intercambiado por otro recién nacido y, como consecuencia, crece en el seno de una familia vecina más pobre.