Zendaya y Robert Pattinson ofrecen interpretaciones muy sólidas que sostienen la película.
Kristoffer Borgli mantiene su estilo de comedia incómoda con una puesta en escena precisa y controlada.
Mezcla de comedia negra, drama y sátira social que genera situaciones incómodas y efectivas.
Magnifica banda sonora que acompaña a la perfección todo el metraje.
Giro argumental impactante y audaz que transforma el relato en una subversiva radiografía moral.
Tono irregular entre comedia, drama y sátira que divide al público: para algunos brillante y para otros desigual.
Humor incómodo muy marcado que puede resultar brillante o agotador según el espectador.
Algunos personajes secundarios quedan poco desarrollados.
Ritmo desigual en la segunda mitad, con momentos de estancamiento tras el gran giro inicial.
Desajuste tonal que impide a la película explotar plenamente como comedia o thriller psicológico.
El desenlace resulta demasiado simple y poco satisfactorio tras la intensidad del conflicto previo.