A comienzos del siglo XX, un internado victoriano para señoritas organiza una excursión a Hanging Rock, un imponente paraje natural en el corazón de Australia. Lo que comienza como un día de campo se convierte poco a poco en una experiencia inquietante, donde la belleza del paisaje esconde un trasfondo enigmático que marcará a todos los presentes.
Picnic en Hanging Rock es de esas pelis de culto sobrevaloradas, un tostón que no avanza y que juega a ser enigmática cuando en realidad lo que le falta es ritmo y algo de vida.