En una zona rural de Oregón, Estados Unidos, un padre y su hijo salen juntos a cazar. Mientras avanzan, se topan con un ciervo que atraviesa la maleza; el padre saca su rifle y apunta, solo para darse cuenta de que el ciervo se ha escondido y que su hijo ya no está con él. La preocupación dura poco, ya que lo encuentra enseguida: el niño había ido a buscar otro ángulo de tiro. El padre le riñe, advirtiéndolo de los peligros, y de pronto empiezan a oír ruidos, como si algo les acechara.
Se disfruta y termina entreteniendo, una lástima que no arriesgue, con un enfoque más duro y realista estaríamos hablando de una gran película.