Thriller de acción con humor negro que destaca por el carisma de Bob Odenkirk como sheriff y la dirección gamberra de Ben Wheatley, que combina violencia, situaciones absurdas y acción desenfrenada. Sin embargo, su historia de secretos criminales yakuza en un pequeño pueblo de Minnesota resulta poco creíble y recurre a fórmulas ya conocidas, con evidentes similitudes con Nadie y Arma fatal. Aunque las escenas de acción y su tono desenfadado pueden resultar muy entretenidos, la ejecución irregular y ciertos cabos sueltos impiden que el conjunto alcance todo su potencial.