Jakob Cedergren ofrece una gran actuación que sostiene prácticamente toda la película.
Guion inteligente que convierte una premisa muy simple en un thriller lleno de tensión.
Diseño sonoro brillante que hace imaginar al espectador lo que ocurre fuera de pantalla.
Dirección de Gustav Möller muy efectiva en la construcción del suspense durante sus ajustados 80 minutos.
Buen giro de guion que juega con los prejuicios del espectador para recontextualizar la historia y plantear un dilema moral.
Propuesta muy minimalista ambientada casi por completo en una sala de emergencias: para algunos es brillante y para otros demasiado limitada y dependiente de los diálogos.
Algunos giros pueden resultar previsibles para espectadores habituados al género.
Ciertas licencias en el procedimiento policial restan algo de realismo a la trama.
La subtrama personal del protagonista se siente algo desdibujada.
La resolución final es contenida y resulta poco satisfactoria.