Original, atrevida, contundente, incómoda y difícil serían algunos de los adjetivos para definir lo nuevo de Ari Aster, un hombre capaz de helarte la sangre en tan solo 12 minutos. Midsommar es su segundo largometraje (después de la gran Hereditary), y si hay algo seguro en ella es que es toda una experiencia, el cine de este señor es algo totalmente admirable y yo ya me muero de ganas de saber cual será su próximo proyecto.