Auggie Pullman es un niño que nació con una deformidad facial. Ahora, tras diez años de encierro en casa, tendrá que asistir por primera vez a la escuela.
Esperaba el típico pastelaco cutre de lágrima fácil y me he encontrado con una película muy bien estructurada que cuenta con unas buenas interpretaciones, una acertada BSO y una trama repleta de tópicos que no va a sorprenderte pero si que te entretendrá hasta el final.