Recibida de forma positiva por el público y con opiniones más variadas entre la crítica, "Todo el mundo odia a Johan" destaca por su original mezcla de humor negro, ternura y melancolía, así como por la carismática interpretación de Pål Sverre Hagen y el encanto de su ambientación rural. El consenso valora su sensibilidad para abordar la soledad, la incomprensión y la búsqueda de aceptación desde un tono tan peculiar como emotivo. Aunque algunos señalan una estructura episódica, un ritmo pausado y una narración algo irregular, la valoración general la considera una tragicomedia diferente, entrañable y con una personalidad muy marcada.