La dirección de Takeshi Kitano es notable y muestra su estilo único.
La película tiene un gran lirismo visual (gran uso de la gama cromática) y sensorial (el mar como elemento recurrente).
La fotografía de la película es hermosa y poética.
El final de la película es impactante y emocionalmente devastador.
Opinión dividida sobre la banda sonora, algunos la consideran bella y otros cansina.
La película puede ser lenta y tediosa para algunos espectadores.
Algunos personajes secundarios son planos y carecen de desarrollo.
El guion tiene algunas debilidades y sucesos poco creíbles.
Algunos espectadores consideran que la película está sobrevalorada.