Desde niño, Steve (Jack Black) siempre soñó con explorar una mina. Ya adulto y cansado de su monótona vida como vendedor de picaportes, decide hacer realidad ese viejo anhelo. Durante la exploración, descubre dos misteriosos artefactos que, al combinarlos, abren un portal al Overworld: un mundo cúbico, vibrante y aparentemente paradisíaco.
Be there and be square.

Repite la misma fórmula que la última de Jumanji, cambiando a The Rock por Momoa y arrastrando al cansino de Jack Black. Visualmente respeta la estética de Minecraft y tiene algún que otro detalle curioso, pero el enfoque totalmente infantil hace que el resultado final deje mucho que desear para los fans adultos del juego.