Cinco años después de los acontecimientos de Jurassic World Dominion, Zora Bennett, una experta en operaciones encubiertas, es contratada para dirigir a un equipo de especialistas en una misión secreta cuyo objetivo es conseguir material genético de los tres dinosaurios más grandes existentes en el mundo.

Cero seriedad. Reutilizan la banda sonora y repiten la misma fórmula comercial de siempre: acción sin sentido, toneladas de CGI, diálogos estúpidos, personajes absurdos y humor para críos de siete años. Todo dentro de una trama totalmente previsible. Hace tiempo que no intentan hacer buen cine, ¿para qué molestarse si con fichar a Scarlett ya sacan más de 769 millones de dólares? Ahora toca vender merchandising, y en nada nos anunciarán Jurassic World: The Rotten Franchise Strikes Again.