Stephen Chow posee -El Dios de la Cocina-, un prestigioso título culinario otorgado a los mejores cocineros, gracias a este título se comporta como si fuera el rey del mundo, es arrogante, prepotente y avaricioso. Lo que nadie sospecha es que Stephen es un farsante, y que él y todos sus compañeros aprovechan la imagen para hacer productos de baja calidad y ganar más dinero.
