En la década de 1980, una familia de emigrantes surcoreanos en EE.UU. decide instalarse en una zona rural de Arkansas, tras abandonar California. La idea del padre es cultivar verduras típicas coreanas en su terreno y poder tener un negocio propio. La madre, sin embargo, preferiría vivir en un ciudad, cerca de un hospital, ya que su hijo de 7 años, David, está enfermo del corazón.
