Alice (Emily Beecham) es una madre soltera que trabaja como ingeniera genética en una empresa que busca desarrollar nuevas especies de plantas. Su nuevo proyecto es una planta con propiedades terapéuticas, si se encuentra en las condiciones óptimas, garantizará a quien la cuide sentir algo parecido a la felicidad.
Happiness is a Business

Me ha parecido muy interesante pero también demasiado distante y forzada, una lástima que haya decidido darle esa ambientación tan minimalista y extraña, con esos personajes tan fríos y artificiales y con esa su peculiar pero original banda sonora que termina haciéndose excesiva.
Una vuelta de tuerca adaptada a nuestros tiempos de uno de mis clásicos preferidos: Invasion of the Body Snatchers (1956).